¿Cómo cambia el cuerpo de una mujer embarazada?

Cuando estás embarazada, son muchas las personas que opinan respecto a tus cambios, algunos te dirán que te asienta el embarazo, que te ha crecido el pelo, o que tienes la cara más bonita. Pero otros, otros se encargarán de señalarte cada estría, cada vena, cada mancha como si en casa no tuviéramos espejos. Y el chiste más común: ¡Ni le hables, que esas hormonas andan!

Si solo fueran esas las etapas por los que pasamos las mujeres embarazadas, los niños no estuvieran 9 meses en el vientre. De cómo cambia el cuerpo de una mujer embarazada, y de cómo cambió el mío, quiero contarte.

Piel. Debe estirarse mucho así que es posible que salgan estrías en abdomen, muslos y pecho. Me salieron estrías, que hoy aún están, en los muslos y los glúteos.

Dientes. Las hormonas, los vómitos y los nuevos hábitos de alimentación provocan que las encías se hinchen, sangren e incluso provoque caries.

Vista. Durante el embarazo, es posible que aparezca fatiga visual, sequedad ocular, sensibilidad a la luz o miopía. Se agudizó mi miopía, al punto que ya no puedo quitarme los espejuelos para ninguna actividad.

Senos. Se preparan para la lactancia. Aumenta el tamaño y se vuelven más sensibles. Las venas superficiales son más visibles por el aumento del flujo sanguíneo. Mis senos crecieron y luego se pusieron más pequeños que antes. También salieron estrías.

Caderas. Se ensanchan para favorecer el parto vaginal.

Espalda. Con el peso del bebe, podrán aparecer dolores de espalda y será cada vez más difícil encontrar una posición cómoda.

Piernas. La retención de líquidos provoca hinchazón, calambres, várices, sobre todo en las piernas y los pies. Aumentaron mis várices detrás de las piernas.

Internamente, hacia el séptimo mes, el útero desplaza al estómago y al intestino y en el octavo, a los pulmones, por lo que cansa hasta respirar.

¡Y no te voy a contar de las contracciones y los dolores de parto!

Pero ahora te cuento mi propia experiencia:

Desde que tengo uso de razón soy bien “menudita”, como dice mi mamá. Siempre la más delgada de todas las clases, en todas las enseñanzas. Los amigos de secundaria, me decían Flaquitín. Al IPVCE recuerdo que entré pesando 96 lbs y salí con 110. Cuando llegué a la Universidad me compuse un poquito, mi peso se equilibró un poco, y durante los 5 años de la carrera osciló entre 112-115 lbs.

Cuando salí embarazada, obviamente, comencé a engordar, y llegué a pesar 138 lbs, que para mi constitución y mis libras históricas eso era mucho.

¡Y yo fui tan feliz con todas esas libras y con todas esas várices!

A las mamis que me miran y me dicen, ¡Ay, Yani, pero cómo estás tan flaquita! También les debo unas líneas en esta historia.

Debo admitir varias cosas:

  1. Ya dije que he sido de constitución delgada toda la vida.
  2. Como vegetales, viandas y frutas, más que cualquier otra cosa.
  3. Cuando Lucas tenía 6 meses, comencé a ir a un gimnasio, durante un mes con entrenador y luego seguí haciendo algunas cositas en casa.

Pero la causa verdadera de no recuperar el peso que me hacía ver como Criollita de Wilson, fue toda la presión y estrés que se desató en mi mente.

Porque Lucas nació de 34 semanas. Porque no lo pude ver hasta el tercer día. Porque fue positivo a la prueba de la Fenilcetonuria y todo lo que eso, ya sabes que implicó en nuestras vidas. Porque durante mucho tiempo no fue fácil disfrutar comida alguna, sabiendo que mi hijo no puede comer ni ¼ de los alimentos que hay en Cuba y que comen los niños de su edad. Y a día de hoy, no llego a las 100 libras. Ya mi cuerpo y mi mente se adaptaron a verme así, y yo ya me siento muy cómoda, pero fue muy difícil, y hubo que pasar por muchas cosas para eso.

Habrá otras mamis que pasen por situaciones complicadas y les ataque la ansiedad y suban de peso. Y otras que estarán felices con sus libras de más y no necesitan andar dando explicaciones.

Todos esos cambios que se apoderaron durante meses de tu cuerpo, necesitan el doble de tiempo para irse, y algunos se quedarán para siempre. Nos toca entonces recibirlos con tanto amor como a nuestros hijos.

Siéntete linda, siéntete libre, siéntete diferente, siéntete agradecida. Porque cada huella es el recuerdo de un cuerpo que se transformó para dar nutrientes, para dar sustento, para oxigenar la sangre de un nuevo corazón, para dar vida a un ser. Amada mía, siéntete dichosa, porque no hay ni habrá, obra más genuina.

27 respuestas a “¿Cómo cambia el cuerpo de una mujer embarazada?”

  1. Bella foto y cada palabra… es así..hay cambios q se t quedarán pero veámoslos como cambios q dieron vida😍😍😍

  2. De lo mas acertado que he leído últimamente. Todas las que hemos sido mamas hemos pasado por diferentes procesos, lo importante es querernos y aceptarnos y mas importante aun, apoyar a otras mujeres, no criticar. No hacer sentir mal, tenemos que apoyarnos mas entre nosotras

    • Así es. Por suerte, siento un movimiento muy fuerte, en la actualidad, de mujeres con ganas de apoyarse entre sí y valorando el talento ajeno. Ya eso, es un gran paso. Muchísimas gracias 😊

    • Cuando al menos una persona se siente identificada, o al menos, una idea pequeña se aclara con algún artículo, mi misión está cumplida. Así que gracias a ti por estar y por quedarte ❤️

  3. Muy bien,todo lo que ocurre es así y haces que cada una se sienta orgullosa d esos cambios que darán al traste con una nueva vida

    • Es importante hacer frente, con firmeza, a todas esas personas que nos critican. Pero más importante es que aceptemos que es una etapa, una etapa bendecida, porque la mayoría de las veces, el mayor juicio viene de dentro 🥰

  4. No tenia idea de lo que le sucedía a Lucas, también porque hace bien poco que descubrí este maravilloso grupo. Pero quiero que sepas que eres una madre admirable. Que vivan las estrías, las libras de más o de menos y todo lo bello que dejó el embarazo en nuestro cuerpo. Pero aún más, que vivan nuestros hijos. Saludos desde Matanzas.

  5. Bellas palabras ! Y sobre todo que el nacimiento de Lucas fue lo más bello que te pudo pasar , como el de cualquier Madre ! ❤️

  6. Seguro Yani! Cada marca en nuestro cuerpo tiene una historia, sobre todo las marcas que dejan esa larga etapa de gestación pero que bienvenidas sean porque cuentan la etapa más linda en la vida de toda madre. Y nadie debería juzgar y criticar la evidencia en nuestro cuerpo que acarrea cargar 9 meses (o más, o menos) en nuestro vientre otro pequeño ser.

    • Exactamente. Nadie y menos nosotras. Que a veces somos las más injustas con nuestro cuerpo. Un beso inmenso, me encanta como estás criando a tu nena.

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