Encontré mi Ikigai, ¿y tú?

Seguramente, al igual que yo, muchas veces te has hecho esta pregunta:
¿Cuál es el sentido de mi vida?

Cuando Lucas nació y atravesamos por todos nuestros “conflictos”, aparecieron muchos por qué, que solo me llevaron a sufrimiento, a sentirme víctima, a sorprenderme, 1 de cada 50 000 niños en Cuba nacen con Fenilcetonuria, las probabilidades son muy pequeñas y nosotros fuimos parte de ese por ciento pequeñito.

Cuando acepté la situación, vi la evolución positiva de mi bebé y amé ser madre más que nada en el mundo, con la ayuda de amigos y familia, entendí que no era por qué me tocó a mí, la pregunta correcta es para qué.

Y ahí aparecieron todas las respuestas, todos los propósitos, todas las formas de compartir el saber. Entonces sí, mi propósito de vida es ayudar a las personas a percibir diferente, a mirar más adentro, a no echar la culpa afuera, a amarse más, a convencerse de que cada cosa sucede por una razón y en el momento preciso.

IKIGAI se traduce como “tu razón de ser”, es una técnica japonesa que nace en una isla llamada Okinawa, en este lugar, hay más personas mayores de 100 años por 100 000 habitantes que en cualquier otra región del planeta, así que ha sido objeto de investigación de muchos curiosos. Encontrar eso que te mueve el alma, que disfrutas, que te hace feliz y no sientes jamás como sacrificio.

Todos lo tenemos, lo que no todos lo descubrimos. Requiere de un autoconocimiento, de ir a lo más profundo, de encontrar incluso, una solución en medio del mayor de los problemas.

Si aún no lo tienes claro, pretendo ayudarte a comenzar el camino. Toma papel y lápiz y dibuja 4 círculos como ves en la figura.

1.    Lo que amas

2.    Lo que necesita el mundo

3.    Por lo que te pueden pagar

4.    En lo que eres bueno

Comencemos ahora a descifrar las relaciones entre ellos:

1.2 – Cuando amas lo que haces y el mundo lo necesita es misión

2.3 – Cuando el mundo lo necesita y te pagan por eso es vocación

3.4 – Cuando te pueden pagar por eso y eres bueno es  profesión

4.1 – Cuando eres bueno en lo que haces y lo amas es pasión

Ahora, te darás cuenta, que en algunos puntos se unirán tres círculos y estos también nos dan una idea de por dónde vamos:

1.2.3 – Lo amas, lo necesita el mundo, te pueden pagar por eso pero no eres bueno en ello:

Sientes entusiasmo, ganas de hacer, complacencia, pero sensación de incertidumbre. Probablemente estés bien cerca porque si te lo propones, solo necesitarás prepararte en ello.

2.3.4 – El mundo lo necesita, te pueden pagar por ello, eres bueno en eso, pero no lo amas:

Te sentirás confortable, pero con una sensación de vacío, y siempre tendrás la creencia de que necesitas otra cosa para ser feliz.

3.4.1 – Te pueden pagar por eso, eres bueno en lo que haces y lo amas, pero el mundo no lo necesita:

Te sentirás satisfecho, pero con sentimiento de inutilidad. En este punto también estás cerca, porque todos tenemos algo que aportar, más cuando sientes un amor profundo por lo que haces, así que tocará cambiar un poco la percepción.

4.1.2 – Eres bueno en lo que haces, lo amas y el mundo lo necesita pero no te pueden pagar por ello:

Te sentirás pleno, con sentido de goce y realización pero sin riqueza.

En mi caso, que ya encontré mi IKIGAI, sería:

Lo que amas: ayudar a los demás

Lo que el mundo necesita: más amor y menos juicio

En lo que eres bueno: comunicando

Por lo que te pueden pagar: ¿el blog? Esta parte la tengo pendiente pero lo encontraré. Tengo la certeza.

En el trayecto aparecerán muchos miedos, muchas dudas, muchos juicios, muchos…»sí, claro, pero también hay que comer, porque de amor no se vive» y entiendo. Pero no por eso te alejes de tu camino. En la vida tendremos que asumir algunos retos, pasar por diferentes experiencias, aprender cosas que luego «no vamos a utilizar», pero todo, escúchame bien, TODO, tiene un propósito. 

Hay expertos que hablan sobre Trabajos de transición, son aquellos empleos que aunque no sean lo que quieres, que te permiten una fuente económica, esos trabajos, también hay que agradecerlos y utilizarlos el tiempo que decidas para que puedas emprender otro viaje. No te estanques, no tengas miedo a fallar. Antes de pensar cuánto podrás ganar, piensa que ya eres abundante, que tienes todo lo que necesitas en tu vida. No se trata de forzar, se trata de fluir.

Si te fijas de las 4 posiciones posibles en las que te puedes encontrar, solo hay una que no podrás superar: cuando seas bueno en algo, te paguen por eso, el mundo lo necesita pero tú no lo ames, ciertamente terminarás frustrado y con sensación de vacío, esa tarea déjasela a otro, a fin de cuentas, el objetivo aquí no es vivir los 100 años como en Okinawa haciendo algo que no te gusta, es vivir, el tiempo que nos toque, haciendo lo que nos hace feliz.

8 respuestas a “Encontré mi Ikigai, ¿y tú?”

  1. Genial! Eres una inspiración, gracias por hacernos reflexionar sobre algo tan importante! Bendiciones y mis mejores deseos para ti! 😊

  2. Inspirador como siempre, una buena manera d encontrarle sentido a la vida y a la realidad d cada uno creo que tengo un poco de los cuatro y ahora mismo me reconforta, gracias por el regalo…por el amor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.