¿Por qué amamos a nuestros hijos?

Justo ayer tuvimos esta conversación, no pude dejar de indagar. Se me remueve la musa cada vez que mi hijo me hace pensar y como siempre acá les comparto.

Lucas (L): Mamá te amo
Yo (yo): También te amo mi niño
L: Mamá te amo con mi vida y con mi corazón
Y: ¿Qué significa para ti «te amo»?
(Mirada pensativa)
L: Amor
Y: ¿Y qué más?
(¡Cómo si no fuera suficiente!)
L: Todo
Y: Sí, pero yo quiero saber por qué tú dices que me amas
(impertinente como somos los adultos)
L: ¡Lo hablamos otro día mamá!
Fin de la cita 😲

Me quedó claro que su salida fue airosa. Pensaba que, hay muchísimas respuestas que pudieran encajar, sin embargo, cuando decidí verlo de otra manera y sentarme yo en el banquillo de los acusados, pensé en ¿qué le respondería yo a Lucas si me pregunta lo mismo?

¿Cuántas veces no te has preguntado cómo puedes querer tanto a alguien que conociste hace tan poco?

Para nosotras es un amor que no tiene explicación ni límites, mas nos imponemos estilos, seguimos paradigmas, dividimos las emociones y le ponemos diferentes nombres. Pensamos en cómo queremos que se enfrenten a la vida, sin dejarlos cometer errores. Nos sentimos culpables de no dedicarles todo el tiempo y peor aún, no somos coherentes con lo que pensamos, sentimos y decimos, sin embargo, tenemos toda una maestría para controlar qué tendrían qué hacer nuestros hijos. ¿Escondiendo qué? Todo lo que nos faltó a nosotros. Proyectando los deseos no cumplidos. Queremos que cambien aspectos de nosotros mismos que no aceptamos. Y volvemos a la esencia. Somos espejos. Nuestros hijos son nuestro reflejo. Llegan para mostrarnos nuestras sombras.

Mis ejemplos y he elegido sólo algunos «negativos” pueden parecer triviales, pero me ayudan a analizarme y a observar:

La realidad sobre lo que ocurre la conforma nuestra conciencia, las emociones y los recuerdos que le asociamos. Siempre será consecuencia de la interpretación que hagamos de lo que sucede. Así que no abandono los resultados que quiero, para acompañarlo hacia la autonomía y la libertad. Decido cambiar la percepción con la que miro, de modo que sea conforme y genuino, y no se convierta en una mejor versión de mi.

Afortunadamente, nuestros niños son muy sabios y esta frase me lleva directamente a otra lección de vida de las que aprendo con Lucas. Para comenzar con las buenas vibras y todas las energías en casa en el nuevo año, agarré un incienso y fui haciendo mis conjuros, todo tal cual me nacía, bailar, cantar y moverlo por el aire de manera que toda la casa se llenara de olor (y de lo que fuera que yo estuviera invocando). La cosa es que fui habitación por habitación, hablando lo que quería para este año: paz, armonía, conciencia, tranquilidad, una mente calmada. Creyendo yo, que por no pedir nada material estaba siendo más mística y espiritual. A Lucas le encantó verme, así que le dije que ahora era su turno, que fuera pidiendo todo lo que quería e incluso, subestimé su claridad y le di algunos ejemplos, por si no se le ocurría nada. Fue simple. Salió corriendo por toda la casa, incienso en mano y una sonrisa de esas que no tienen precio, diciendo: ¡Te amo mamá, te amo mamá, te amo mamá!

Eso es todo lo que él necesita, y lo tiene claro.

A este punto en dirección a mi respuesta, las obviedades las tengo controladas:

  • Eres mi niño
  • Naciste a través de mi
  • Tienes un 50% de mi información genética
  • Te desee antes de que nacieras
  • Te cuidé desde el primer momento
  • Te protejo
  • Te educo
  • Te ayudo
  • Te defiendo
  • Casi todo lo hago pensando en ti

Sin embargo, entiendo que “te amo” de una manera indescriptible, de un modo intenso. Te amo sin importar lo que digas y lo que hagas. Te amo sin juzgar. Te amo con respeto y paciencia. Porque amándote me amo y se siente una felicidad absoluta. Te amo porque te miro y pienso en lo afortunada que soy, y lloro de felicidad, de gratitud eterna al universo.

El amor, a diferencia del apego, no necesita explicación. Te libero de mis pasados y ataduras. Te acepto y te amo como eres. Te suelto y permito que las cosas sean, que a fin de cuentas es lo mismo que darme el permiso para ser lo que soy.

Tenemos la capacidad para amar incondicionalmente a todos los seres del planeta, solo que nos dormimos mientras la vida pasa. Los hijos nos recuerdan a qué vinimos aquí. Los hijos son otra oportunidad generosa del universo para recordarnos que amar es, nuestro estado más puro.

Tus hijos no son tus hijos.

Son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma.

No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén
contigo no te pertenecen.

Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos,

Pues ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes hospedar sus cuerpos, pero no sus almas,

Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures
hacerlos semejantes a ti

Tú eres el arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son
lanzados (…).

Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea hacia
la felicidad. –

KHALIL GIBRAN: “SOBRE LOS HIJOS”

10 respuestas a “¿Por qué amamos a nuestros hijos?”

  1. Gracias por este artículo👏. Me sirvió de mucho, casi nunca obtengo la respuesta que quiero al respecto, ahora lo veo de otra óptica.El amor no se explica no hay porques.Amar es la respuesta.❤

  2. Wowwww!!!!! Me has sacado las lágrimas de tanta emoción, al leer este artículo! Son tan bellas, precisas , ciertas y especiales cada una de tus palabras que ni se que decir!!!!! Admiro ese amor tan ÚNICO que le tienes a tu precioso hijo y a la.vida eso demuestra la gran persona que eres!!!!! Eres maravillosa!!!! No soy madre aún pero deseo serlo si así Dios permite que sea y con ello deseo ser una gran madre como lo.es la mía y como lo eres tú!!!!! Gracias!!!! Gracias siempre por tan bellos artículos!!!!!! Me encantó!!!!!!😘

    • No sé qué decir yo con este comentario tan lindo! Gracias por tu apoyo siempre y créeme eres la ternura en persona, serás una excelente mamá

  3. Yani me emociono cada vez que teleo, te creces con cada palabra, tus historias me hacen reír y llorar a la vez. Hablando de amor, I ♥️ you! 😘

  4. Le encantan estos artículos, no soy madre pero a veces me descubro queriendo recordar todo esto para cuando lo sea jeje. A veces aplico las cosas a mi perrita que es como mi hija y por la cual he desarrollado un amor indescriptible.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.