Si no quiere saludar, ¿lo obligo?

Ser padre “debería” ser un camino alegre, sin embargo, a veces resulta agotador. La responsabilidad se hace grande cuando entendemos que nuestra misión es hacer todo por alguien que recién empieza a vivir y acompañarlo hasta que alcance independencia (o hasta siempre). A eso incluimos que nosotros no sabemos cómo manejar diferentes situaciones que nos pasan, ¿cuál entonces será la manera “correcta” de educarlos?

Desde que comencé a escribir no paran de fluir mis ideas, surgen más dudas, me apetece hablar de más cosas. Cuando alguien me escribe y me da sus opiniones y la repercusión que está causando el blog me siento demasiado feliz. Siento como si al fin mi misión en el mundo de ayudar a los demás se estuviera materializando.

Miro entonces a Lucas, a dos meses de haber comenzado el curso y sin maestra, y sin saber cosas que mis sobrinas con menos edad ya saben, entonces juzgo y comparo (ERROR). Y mientras se me marchitan los ojos pienso que debería dejar mi trabajo, así podría ser la maestra de Lucas, podríamos hacer manualidades, pasear más juntos y tendría seguramente más tiempo para dedicarle al blog. Pero entonces, ¿cómo hacer para vivir con menos dinero?, ¿cómo cubrir todos los gastos de casa?, ¿realmente quiero disponer de tanto tiempo libre?, ¿por qué debemos cambiar un sueño por otro?.

Me tomo un minuto y me percato que caí en la trampa del ego, queriendo controlar a Lucas, a su maestra y a mi vida. Siento entonces que me voy alejando de mis “principios espirituales” y decido contarles a ustedes mis temores. Porque compartidos toca a menos, porque quiero que se vean reflejadas y no se castiguen, somos humanos tremendamente afortunados y siento que si soy sincera podré ayudar más. Allá vamos entonces, que hoy hablaremos de un tema aparentemente sencillo pero con grandes consecuencias…

Lucas es un niño muy cariñoso, y para su suerte, todos mis amigos lo adoran y le dicen que son sus tíos (cosa de la que estaré hablando en otro post). Sin embargo, en numerosas ocasiones cuando llega el momento de saludar se rehúsa, pone la cara o simplemente se esconde. Antes lo obligaba a saludar, pero no sé por qué me entró la duda. Si todos o la mayoría de los niños lo hacen, hay algo que los adultos no estamos viendo. La escena es repetida, ellos se encubren para evitar el saludo y los padres “avergonzados”, los sacamos del lugar donde se sentían seguros (justo detrás de nosotros) y los obligamos a saludar, porque claro, “eso es educación”.

Es importante que los niños socialicen y aprendan a convivir con los demás, pero si no se sienten a gusto con una persona, no será necesario forzarles a que lo besen y abracen. En lo particular, empezaré a corregirme en este sentido, a cambio de un beso, podría dar la mano, o simplemente decir “Buenos días”.

Es cierto que en Cuba el cariño a las personas que conocemos es excesivo. Por ejemplo, yo doy beso cuando llego, cuando me apetece, la primera vez que digo que me voy y luego en el “ahora si me voy”. Los niños son muy sabios y para ellos los besos y abrazos son señales de cariño muy auténticas, que comparten con mamá y papá, en un ambiente familiar e íntimo. Si no sienten el mismo cariño, ¿cómo entonces van a demostrarlo de la misma manera?

Por otra parte, no me gustaría invalidarle sus sentimientos, me interesa más que sepa expresarlos siempre que los sienta y no cuando yo se lo pida. El hecho de que sus padres sean “sociables” no significa que él deba ser igual. La timidez no debe considerarse como un problema y sí como un rasgo de la personalidad. Mientras más incómodos los hagamos sentir, más estaremos gritando que hay algo de malo en ellos. Sin contar con el hecho de que estaremos demostrando que no es libre de decidir y siempre habrá que hacer algo por agradar a los demás.

¡Alerta a los tíos(as)! Toda muestra de manipulación que utilicen para ganarse un beso, estará condicionando el amor. A partir de ese momento estos chiquitos, que son los seres que más rápido aprenden en el mundo, utilizarán esas estrategias para lograr algo a cambio de un cariño fingido.

En más de una bibliografía leí que a partir de los 5 años ya se comienzan a adueñar de los convencionalismos sociales. Aquí entonces ellos solitos decidirán. Tendrán la oportunidad además, de ver cómo nosotros nos relacionamos e irán incorporando nuevas normas.

Siempre recuerden, madres y padres que me acompañan, que cada cosa que escribo está sustentada por mi vivencia y percepción. Sé que no todos los niños son iguales, y no todos los ambientes siempre favorecen. Pero estoy segura que una cosa sí todas queremos, y es que nuestros niños crezcan con mucho amor. Ya estoy preparada para el debate, ¿ustedes también obligan a sus hijos a saludar?

29 respuestas a “Si no quiere saludar, ¿lo obligo?”

  1. Yani, no soy madre pero si padre y quiero que mi hijo crezca espiritualmente de la mejor manera posible. Te leo y me rio porque entiendo o al menos creo entender tus puntos de vista, tu sentir. Gracias a OpenMind comencé a ver cuestiones que he intentado incorporar a mi vida, y hasta hoy me han hecho a mi entender, mejor persona. Quiero que mi hijo viva y crezca acorde a lo que mas allá de lo que mamá y papá le enseñe, le haga feliz.

    • Ese es el camino y me pone enormemente orgullosa y feliz que nos acompañen…no hay nada más sano que verlos crecer felices, pero como bien dices más allá de lo que nosotros creamos que está bien o mal, y sí de los que ellos sientan…Gracias por acompañarnos!!!

  2. Como mama aún no he llegado a ese punto pero como hija te puedo decir q tengo una mama muy sociable y lo sabes y yo aunq con mis amigos soy extrovertida con el resto de las personas no lo soy incluyendo familia y mi madre siempre quería q yo saludara aún ya siendo madurita jeje y recuerdo que me abria los ojos o me decía q saludara delante de la persona para q lo hiciera por pena, hasta un día que en casa le dije «mama o dejas de comportarte así o dejo de salir contigo» obviamente para kien la conoce ella no dejo de hacerlo ni yo d salir con ella pero creo q esos momentos en los que saludé sin querer hacerlo o me abrazaron y besaron en contra de mi voluntad me hicieron más pesa como decimos a los cubano, un poco menos amorosa y realmente espero recordar todo eso cuando tenga q dejar a mi bebe decidir por él el saludo de cada cual.
    Me encantó el tema, gracias por tanto amor 😍

    • Gracias mi cielo por contarme tu experiencia, nos hace reflexionar más, de verdad que me pongo a pensar y es súper incómodo. Yo por mi parte lo empiezo a tener en cuenta!

  3. Al principio lo obligaba,pues mi Toti es de muy pocos besos pero he leído que no debemos forzarlos a hacer algo que no desean,claro que no dejo de pasar pena cuando alguien le dice dame un besito jajajaja. Por lo que veo voy a pasar años en esta batalla.

  4. Me gusto mucho lo que escribiste porque me siento identificada con mi hija. Creo que a los niños se les debe inculcar de la mejor manera que son seres sociales y por tanto deben interactuar con los demás educadamente, ahí entra lo que decías de los buenos días y demás normas preestablecidas. Pero algo muy diferente es obligarlos a demostrar cariño cuando verdaderamente no lo sienten, en eso concuerdo contigo. En mi experiencia he visto que mi niña ha socializado sin pedírselo con determinadas personas que aún sin conocer, le resulta simpáticas o simplemente “ le caen en gracia” sin embargo, otras personas que nos son más cercanas y hasta familiares los ignora por completo. Por eso creo que debemos dejarlos decidir, porque nosotros mismos como adultos tampoco somos capaces de tolerar a todos incluso por educación ( 😅). Lo que si considero muy importante es enseñarles cómo los primeros educadores que tienen, buenos modales, pero siempre teniendo en cuenta que son niños y no perciben las cosas de la misma forma que nosotros.

  5. Yani, me ha encantado tu reflexion y toma de conciencia sobre nuestros hijos y los saludos. Hay tanto que observar, sentir y decir al respecto.

    Yo he crecido dando besos sin saber si quería darlos o no. Y en esta divina maternidad y con las enseñanzas de mis hijos (maestros) comencé a observar amablemente los «saludos».

    Para entender a mis hijos, lo primero que hago es una mirada hacia misma. Cuánto yo disfruto de saludar? Están todos mis sentidos disponibles cuando saludo a alguien o estoy en modo automático? Y esos besos que ( a veces) doy con miedo al contacto, entonces para qué los doy? Ese recorrido que dura segundos, me devuelve a mi niñez allí donde reside el mapa de mi alma divina. Mirando a esa niña que fui puedo resonar con mis hijos cuando se esconden detrás de mi para no saludar, puedo entender que a Daniel no le guste que un desconocido o desconocida (para él y no para mi) le toque sus rizos del pelo; me pongo en la piel de Gabriela cuando alguien le exige (de modo amoroso pero exigencia al fin) que responda a sus cumplidos: ayyyy eres tan linda, dame un besito chica!!!

    En estas situaciones, yo paro y los observo a ellos. Normalmente se suelen encoger cuando están incomodos. Observo su lenguaje corporal y me doy cuenta que algo sienten, algo que yo no puedo ver, ni sentir porque no soy ellos y porque estoy «a-daptada» a saludar. Así que, como madre moderna y activadora de conciencia trato buscar el equilibrio en las relaciones y aportar mi granito en la evolución de la humanidad sagrada en el planeta Tierra. Madre mía, qué trabajo!!!.

    Por un lado, a mis hijos les valido su incomodidad, aunque no sepan ponerle nombre ellos están sintiendo algo y eso es válido. En casa hablamos del detector de sensaciones que todos tenemos (el de los niños funciona mejor que el nuestro y ya imaginan por qué). Cuando están incomodos su «safety sensor» suelen describirlo como una cosa fría en el estomago, un peso en los hombros, etc. simplemente sensaciones que se despiertan y encienden una luz roja en sus pequeños cuerpos. A veces perciben el aliento de la otra persona y no les gusta; o su sudor… tantas cosas!! Si yo quiero que mis hijos crezcan confiando en lo que sienten entonces no puedo obligarle a que saluden cuando ellos tienen un botón rojo enviándoles señales. En esto de relacionarse hay un intercambio energético y si algo no fluye… por qué voy a enseñarles a que vayan en contra de su alma, de su esencia, de su sentir.

    Por otro lado, cómo hago con el adulto que tengo en frente y que tiene los mismos patrones con los que yo fui educada. Cómo acompaño a ese/esa adulta que siendo niño o niña tuvo que saludar y besar muchas veces? Esa persona con toda su ingenuidad esta perpetuando un patron de conducta que ya a mi como madre, esposa, hija y mujer, no me sirve. Entonces desde el respeto se me pueden ocurrir muchas formas de «saludar» por mis hijos. Por ejemplo, al adulto le puedo revolver el pelo como trata de hacerle a Daniel y es comiquísimo porque no le gusta. O quizá, se me ocurre poner palabras amables al sentir de Gabriela cuando no quiere dar un beso, » ayyy es que en casa nos damos besos cuando sentimos una cosita por dentro que nos impulsa porque si no es aburrido». Y desde ahi, si la otra persona esta abierta a crecer podrá empezar a reflexionar sobre su petición de saludo.

    En resumen, Yani yo ya no obligo.

    • Dios mío!!! Fue lo primero que salió de mi boca al terminar de leerte! Yo solo pido a este universo que te colme de bendiciones y mucha salud. Quiero tenerlos en mi vida siempre y que nuestros hijos se amen más que nosotras y que nos veamos más seguido y que un día no nos separen tantos kilómetros de distancia. Por lo pronto aprendo, leo y me conecto con todo lo que dices y con la mujer, madre, esposa, hija y hermana que eres. Siempre tú, mi bruja preferida 😍

      • Vilmi que asi sea y asi sera!!!
        No te imaginas la de veces que me he visto en mi cabeza acompañandote en tu maternidad y con mis sobrin@s amandolos. Eso será asi!!
        El Camino ya estará más llano cuando llegues y además de mi compañia tendrás muy cerca una tribu de madres conscientes. Ya veras!!
        Te quiero.

  6. Cuando hablas de obligar al niño a entrar en contacto fisico contra su voluntad, tienes mucha razón que es un error. Es importante que el niño se sienta padrón de su cuerpo, de ese modo se pueden evitar abusos sexuales, porque un niño que no se deja obligar a tocar o a ser tocado esta menos expuesto. Tanto es asi, que en los cursos de masajes para bebes que he echo, enseñan que hay que pedirle permiso al bebé antes de empezar a masajearlo, aunque el niño no te entienda aun, desde ese momento empiezas a enseñarle que es él el dueño de su cuerpo y puede decidir que no lo toque una persona él no quiera.
    La timidez no es un problema, pero creo que Lucas no es timido, entre tu forma de ser taaan cariñosa y la timidez hay millones de escalas de grises, y alli es donde estamos Lucas y yo (que sabes bien que no soy timida) pero prefiero decir “hola como estas” o dar la mano, a estar besando personas con las que no tengo ganas de entrar en contacto fisico (eso sin hablar del sudor jajaja)

    • No sabes la alegría que me da leerte. Bienvenida a este mundo de mamis lleno de cosas lindas y difíciles para compartir. Sí, Lucas salió a ti 😘 Gracias por acompañarme en este camino también mamuchi.

      • Quiero solo aclarar que no me gusta leer jijiji pero cuando veo tus publicaciones me dan mucha curiosidad, no puedo no leerlas. Te quiero mucho mamu, muas
        P.S He formado un patiñeo que lo que escribí se publicó 3 veces 😅😅😅

  7. Cuando hablas de obligar al niño a entrar en contacto fisico contra su voluntad, tienes mucha razón que es un error. Es importante que el niño se sienta padrón de su cuerpo, de ese modo se pueden evitar abusos sexuales, porque un niño que no se deja obligar a tocar o a ser tocado esta menos expuesto. Tanto es asi, que en los cursos de masajes para bebes que he echo, enseñan que hay que pedirle permiso al bebé antes de empezar a masajearlo, aunque el niño no te entienda aun, desde ese momento empiezas a enseñarle que es él el dueño de su cuerpo y puede decidir que no lo toque una persona él no quiera.
    La timidez no es un problema, pero creo que Lucas no es timido, entre tu forma de ser taaan cariñosa y la timidez hay millones de escalas de grises, y alli es donde estamos Lucas y yo (que sabes bien que no soy timida) pero prefiero decir “hola como estas” o dar la mano, a estar besando personas con las que no tengo ganas de entrar en contacto fisico (eso sin hablar del sudor jajaja)

    • Me gusto mucho El articulo Mimi, yo siempre he sido insoportable en ese sentido saludo a quien quiero y cuando quiero no me gusta que me impongan nada y de la misma forma soy con Leah aunque reconozco que Ella es mucho mas sociable que yo y lo de andar repartiendo besos y abrazos se le da muy bien. Pero El echo de forzarla hacer algo con lo que no se sienta comoda es algo que en una situacion u otra casi todos hemos echo y es un error que espero no volver a cometer.

  8. Interesante el post. Mi bebé es bien pequeña aún, apenas tiene 8 meses, pero es muy sociable. Se rie con todos, a veces «le busca gracia a las personas». Sé que eso en el futuro puede cambiar, y gracias al post creo que mantengo mi postura de respetar el espacio de mi bebé. Siempre incentivado las buenas maneras en ella.
    Muchas Felicidades por el blog. !! Super útil y necesario para nosotros padres.
    Besos , salud y luz

  9. Eres muy valiente y te felicito. Nunca he leído un post tan sincero como este. Pienso que los niños pueden entender los sentimientos ajenos si se les explica el significado de la empatia y a partir de ahí podrán decidir dónde depositar su confianza y cariño. Éxitos!

    • Este camino no deja de ser difícil, a cada paso me encuentro más cosas que solucionar, pero aquí voy y con ustedes acompañándome no hay quién me detenga…A por una maternidad consciente y feliz! Graciasss

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